Rafael Diaz Casanova @rafael862 | Los periódicos murales

Screen Shot 2015-10-23 at 6.19.13 AMDebemos iniciar estas líneas presentando disculpas por escribir sobre recuerdos de hace más de sesenta años; nos dirán que sobran temas de actualidad e importancia. Hoy, lo haremos sobre eventos que sucedieron en el Liceo de Aplicación entre 1950 y 1956.

Dentro del sistema educativo que se empleaba en ese maravilloso centro de estudios, sin que fuera requisito ni del programa oficial ni de las prelaciones escolares, había una actividad extra-cátedra que consistía en la elaboración de periódicos murales.

Estos eran coordinados por algún maravilloso profesor y sus presentaciones, que tenían una frecuencia mensual, las elaborábamos estudiantes que se correspondían a cursos más o menos contíguos. En el lapso que nosotros estuvimos en el liceo, la actividad mural estuvo dominada, casi con exclusividad, por dos periódicos que recibían los nombres de MOMENTO y RENGLONES. Hubo otras expresiones competidoras como ARIEL (del que nuestros recuerdos son menores) y periódicos o revistas escritas sobre papel y reproducidas por aquellos inmundos aparatos de “stencils” y tinta negra espesa o los que utilizaban el alcohol para licuar las tintas de colores, que generalmente era morado.

MOMENTO, que con el tiempo se transformó en una prestigiosa revista de actualidades nacionales y muy alto tiraje, era coordinado por el profesor Augusto (el gordo) Pereira, profesor de Dibujo y de Educación Artística, quién tenía un elenco de colaboradores maravilloso que comenzaba por dos notables caricaturistas: Gilberto Montilla, autor y novio de su amada Fulanita y Luís Muñoz Tébar (Lumute) quien acompañaba sus viñetas con estupendas piezas literarias de humor de la mejor calidad. Otras secciones eran escritas por los hermanos Critóbal y Dimas “el negro” Restrepo, quienes también eran, además de buenos estudiantes, activos colaboradores en los deportes y en el Centro de Estudiantes. Otro estupendo colaborador era el hoy reputado y experimentado abogado laboral Ramón Aguilera Volcán y perdonarán que nuestra memoria no tenga más información.

RENGLONES, que no tuvo continuidad después de nuestra graduación de bachilleres, era coordinado por la profesora Morelia Crespo de Rodríguez, joven docente de Matemáticas y Física, casada con aquella estrella de la Física y del rigor, José Alejandro “el negro” Rodríguez. La lista de colaboradores que nos recordamos tuvo también dos estrellas del humorismo: William Castillo que hacía estupendas caricaturas y el abogado Jaime Ballestas (Otrova Gomas) cuyas obras de humor negro han traspasado muchas fronteras del mundo y que agregaba a la palabra escrita la maravilla de sus ilustraciones. Como colaboradores de otros temas encontramos al laureado científico, escrutador de las intimidades del cerebro, Horacio Vanegas F., los hermanos, también científicos, Ernesto y José Domingo Medina,  el médico cirujano Jesús Alberto González Vega, los abogados Luis Cova Árria y Oswaldo Padrón Amaré y quien les emborrona su computadora. Valga la presentación de otra excusa a quienes nuestra memoria traiciona.

Screen Shot 2015-10-23 at 6.15.00 AMRegresando a MOMENTO, tal como anunciamos al comienzo, se transformó en una exitosísima revista de variedades, donde Gilberto Montilla y Luís Muñoz Tébar eran estrellas refulgentes y que perteneció al abogado, político y diplomático Carlos Ramírez MacGregor quien la comandó hasta su desaparición en 1975. Por cierto, revisado Google, no encontramos referencia alguna de esa revista de grato recuerdo.

Los periódicos murales eran una manera de estimular a los jóvenes estudiantes a comunicarse de forma escrita y quienes nos constituímos en colaboradores éramos sometidos a intensos y rigurosos tratamientos de gramática, de ortografía y de composición escrita. Nuestros profesores eran de una talla enorme. Fueron numerosos quienes ampliaron su radio de acción a las pocas universidades que existían y recordamos a varios académicos que nos dieron clases.

Quisiéramos aprovechar para expresar que en aquellos tiempos, es cierto que los estudios de bachillerato estaban limitados a un sector privilegiado de la población, pero los privilegios los dictaban, amén de la disponibilidad de colegios y liceos, la excelencia, el estudio y las buenas notas. En cuanto a los profesores, eran especialistas estudiosos y orgullosos del triunfo de sus alumnos. Como debe ser. La calidad estaba muy por encima de la cantidad. La masificación de la educación no ha sido acompañada por la calidad y hoy, la de los profesores de bachillerato, también se encuentra seriamente deteriorada