Rafael Diaz Casanova @rafael862 | Menuda responsabilidad

Screen Shot 2015-12-11 at 6.43.01 AMEl pasado domingo, el pueblo de Venezuela escribió, una vez más, una página singular en la historia electoral de la nación.

La denominada oposición, agrupada bajo la bandera y el mandato de la unidad, obtuvo una votación impresionante que le permite obtener la mayoría de CIENTO DOCE diputados en la Asamblea Nacional que comenzarán sus funciones el 5 de enero de 2016.

Este triunfo de las fuerzas que discrepan del régimen que nos destruye, tiene muchas causas. La más importante, creemos, es el hartazgo hacia un régimen que ha deconocido sus funciones obligatorias y ha volteado hacia puntos de interés que amén de que muchos de ellos son delictuosos, poco tienen que ver con los intereses y protección de la ciudadanía.

Inmediatamente y como segunda causa del triunfo debemos destacar la organización que la Mesa de la Unidad Democrática, luchando firme y denodadamente contra intereses partidistas, logró, gracias a la labor de Ramón Guillermo Aveledo y su continuador Jesús Torrealba, una sólida y frágil cohesión que colocó los intereses superiores de la colectividad representada, por encima de lo que le interesa a sectores de menos importancia.

Cuando nombramos a quienes han desempeñado las muy difíciles funciones de Secretarios o Coordinadores de las labores de la M.U.D. los sabemos representantes de muchos venezolanos, quienes desde posiciones notables o desde callados lugares, apaciguaron y neutralizaron los apetitos partidistas y mantuvieron una feliz alianza donde el respeto colectivo ha sido el gran valor.

El resultado también tiene lecturas interesantes. Desde estas mismas páginas, la semana antepasada, escribimos sobre nuestra interpretación de los posibles resultados electorales. Allí analizamos fundamentalmente, dos vertientes del problema: Los basamentos y alteraciones que tiene el sistema electoral para elecciones sectoriales y el grosero sesgo (léase: cómplice) que el C.N.E. le tolera al partido y a los intereses del régimen.

Ahora, a diferencia de lo expresado, nos encontramos con una mayoría en la Asamblea que además de grandes espectativas, exije condiciones de inmensa prudencia e inteligencia.

La situación de Venezuela es paradójica. Después de transitar una larga década de ingresos inmensos, estamos en una nación destartalada y ruinosa. Las informaciones de la situación económica están encerradas en sitios cómplices. Las de los acuerdos que nos han arruinado solo reposan en las mentes de sus autores y firmantes. La corrupción ha sido rampante. Pero al lado de todas estas incidencias, tenemos eventos que nos estallan en la cara y que afectan el diario vivir de todos nuestros ciudadanos y especialmente a los de menores recursos. La inflación, la escasez de productos alimenticios y medicamentos y la inseguridad rampante, son temas que no permiten ningún atraso en su atención. La población está atenta a las labores que los atiendan. Estas acciones, que tienen mil vertientes, tienen prioridad absoluta antes de ocuparnos de conformar el informe de gestión que con detalles nos muestren las barbaridades que se han cometido en los tres lustros más recientes.

Pero, además, esa situación ventajosa de mayoría absoluta, tiene que ser ejercida con el mayor cuidado, con la mayor decencia, con total humildad, con gran cohesión y sin hacer concesiones al cumplimiento de la leyes y a la información veraz que el pueblo venezolano también reclama.

Vienen tiempos complicados, llenos de oportunidades, que debemos transitar con la mirada fija en los intereses colectivos y aplazando los de partidos o sectores.

Ordenar este desaguisado es una labor titánica y los venezolanos exigimos resultados urgentes a los problemas que consideramos fundamentales e inaplazables.

Rogamos a Dios, a la Santísima Trinidad, que ilumine y le de templanza a todos y cada uno de nuestros CIENTO DOCE Diputados.