Rafael Diaz Casanova @rafael862 | Mitos del régimen

Screen Shot 2015-10-02 at 8.53.15 AMEl martes 29, al mediodía, mientras manejaba, me dirigía a almorzar y escuchaba, como de costumbre, Circuito Éxitos por la frecuencia 99.9 f.m. de Radio Capital.

Emitían el programa de Albany Lozada y Ramón Pasquier y en el segmento dedicado a Prodavinci, el economista Ángel Alayón presentó, con entrevista telefónica de uno de sus autores, el trabajo “Diez mitos de la economía venezolana”, escrito al alimón por los economistas Asdrúbal Oliveros y Carlos Miguel Álvarez.

No nos creemos críticos especializados en economía pues respetamos mucho a quienes tratan de interpretar los fenómenos inherentes a esa especialidad, además, nuestros estudios y formación se corresponden a la ingeniería y las matemáticas que, sin lugar a dudas, intentan caminar rutas donde estamos más cerca de la precisión que de la interpretación y la especulación.

Dice el vulgo y existen muchos anécdotas alrededor de las profesiones liberales y recordamos aquella del magnate que estaba reunido con sus asesores, uno ingeniero, el segundo economista y el tercero abogado. Les hizo una pregunta, aparentemente muy simple: ¿Cuánto es dos más dos? El primero, ingeniero e impaciente, le dijo de manera contundente e inequívoca: cuatro!… El economista le argumentó que dependiendo de las condiciones inflacionarias y de la legislación vigente, podía ser tres, cuatro o cinco…y el abogado, muy astuto, le preguntó: ¿cuánto quiere usted que sea?. En este anécdota podemos resumir, a través de un humor ácido, la manera de interpretar las situaciones, las diferentes disciplinas. Existen muchas otras.

En el estupendo trabajo, al que somos capaces de avalar su análisis, vamos a ocuparnos de dos de ellas:

1.   El Gobierno no sabe lo que hace. Creemos que los autores realizaron un magnífico trabajo en el análisis de, como diría aquel presidente de fines de siglo, una falacia extensamente argumentada. Solo le agregaríamos que cuando la ignorancia domina el pensamiento y la acción de alguien, sus equivocaciones tienen signos positivos y negativos de manera aleatoria. En el caso que nos describen, las actuaciones de política económica del régimen que nos destruye, siempre, decimos siempre, tienen el mismo resultado. Desde aquellos tiempos de las expropiaciones o robos de fincas, hasta la vigencia de esta nueva actividad económica del “bachaqueo”, inventada hace muchos siglos y que denominaron “comercio”, siempre nos conducen a la destrucción del sistema. Objetivo prioritario de los trasnochados comunistas.

2.   Toda la economía se indexa a paralelo. Estamos también completamente de acuerdo con esta otra falacia. El tema de los precios fue utilizado en los últimos tiempos como mecanismo para tener a toda la actividad económica bajo el yugo del delito. Las actividades de las autoridades se dirigieron a propagar una aberración económica: la inamovilidad de los precios. Ahora, en los días más recientes, los precios son valores indeterminados. Un producto que pertenece a la lista de “controlados”, se comercia en las cadenas de distribución, mediante una rebatiña a precios ridículos y con varias condiciones, pero sus compradores los revenden a domicilio o en las vías de tránsito a precios que son múltiplos groceros…pero reales. Obedecen a pie juntillas los dictados de la Ley de la Oferta y la Demanda. Es una caricatura de un mercado imperfecto.

Este tema de la tasa de cambio aplicable a las transacciones tiene muchas vertientes que tienen que ver con temas sensibles como la corrupción y la opacidad en la información oficial.

Analicémoslas en orden inverso. La opacidad de la información es absoluta. Cuando intentamos leer en las páginas virtuales de las organizaciones oficiales, el desarrollo numérico de variables de la vida venezolana, lo que encontramos es propaganda barata y triste. El cacareado INE, “instituto nacional del embuste” solo dice lo que le conviene al régimen y nunca lo que le interesa a los analistas y al publico serio.

Las estadísticas que se desarrollaron en las instituciones serias del pasado, han sido abolidas y casi olvidadas. Dos buenos ejemplos, que no son los únicos y que se repiten todos los días, los constituyen los silencios, ya insoportables, del Banco Central de Venezuela sobre la actividad económica y monetaria del país y del MPPS, Ministerio del Poder Pupular para la Salud, que oculta las estadísticas de todas las variables que tienen que ver con la salud del venezolano.

Estas dos situaciones, hay muchas más, se enroscan en un círculo vicioso que impide que se puedan analizar y recomendar los caminos adecuados. Un buen ejemplo es el tratamiento de los valores de referencia de la moneda estadounidense. Es absolutamente inadecuado que en un sistema económico coexistan valores disparatados de la moneda, como sucede en esta destruída Venezuela. En el análisis de esa variable, los autores no resaltaron las sospechas de mal uso de las tasas de cambio más bajas, que sospechamos que se relacionan con hechos de corrupción.

Deploramos que el espacio, enemigo de los artículos, impida extender las opiniones sobre los otros mitos.

Disfrutamos, tristemente (terrible oxímoron), de un programa y de un artículo de alto valor. Gracias.