Rafael Diaz Casanova @rafael862 | ¡Que vergüenza!

Screen Shot 2015-10-09 at 12.05.50 PMEscribo estas líneas, como todas las semanas, el miércoles por la mañana. Hoy, quiero hacerlo en primera persona.

Quiero ser directamente responsable de todo cuanto digo en este artículo.

Amanezco leyendo, oyendo y viendo las noticias que vienen desde distintos lugares. Me llama la atención la confluencia de dos noticias relacionadas con el acto de votación que se llevará a cabo el próximo 6 de diciembre.

La primera de las noticias no es tal, pero si llama poderosamente mi atención. Propone el presidente de la república que se firme un documento donde los “contendores” de dichas elecciones se comprometan a reconocer los resultados que anuncie oficialmente el CNE. Digo que la noticia no es tal pues propuestas similares se han pregonado en cada elección de estos tres últimos lustros.

Permítaseme tratar de interpretar la propuesta. Si desmenuzo las intenciones y me apego a lo sucedido en el pasado, el presidente intenta que se decline, que se renuncie a la posibilidad de impugnar resultados y procedimientos de mala calaña.

¡Que vergüenza! Escuchar que el presidente de la república, la persona que tiene como obligación constitucional, cumplir y hacer cumplir las leyes, proponga que en una elección se renuncie al sagrado derecho de no estar de acuerdo en resultados o procedimientos. Añado: ¡Que barbaridad!

Pero la guinda de la torta aparece en la prensa cuando se reseña una intervención de la Presidente o Rector del CNE Tibisay Lucena. El periódico que leo, pone en boca de la Rector la siguiente pregunta: ¿Dónde está el fraude? Creo que huelgan los comentarios. Solo me acojo al recuerdo de aquella expresión popular: “Hablar de la soga en la casa del ahorcado”.

Pero me parece de extrema gravedad cuando coinciden las dos noticias. Todos sabemos que este régimen, dedicado a la destrucción del país, no da puntada sin hilo. Y si el presidente y la Rector del CNE coinciden en un tema tan delicado, estamos, seguramente, ante una estrategia curiosa… por decir lo menos.

Estamos ante una situación perversa. El sistema de gobierno adolece de demasiados pecados. Se ha prescindido de la independencia de los poderes públicos. Existe conchupancia evidente y culpable en las actuaciones de los poderes subyugados. Tampoco existe lo que los norteamericanos llaman “accountability”, palabra de la que no he encontrado una traducción feliz. Mucho menos existe transparencia. Y ¿que decir de la neutralidad e independencia ideológica del CNE?

Pienso que todos quienes se presentan al torneo del 6 de diciembre, donde no podría haber ninguna exclusión reñida con la ley,

deberían acordar un respaldo mutuo para llevar hasta sus últimas consecuencias, las averiguaciones que se presenten ante las violaciones legales y de procedimientos que se han hecho costumbre en las oportunidades sucedidas.

Como una demostración de la buena fe electoral, debemos estar felices de que vengan a observar activamente, las elecciones, todos las organizaciones que tengan opinión en este tipo de eventos.

Se ha acostumbrado a que los torneos electorales adolezcan de la decencia, la imparcialidad y la justicia que debería ser norte absoluto y que fue lo que me enseñaron en cuarto grado, en las clases de Moral y Cívica del Colegio La Salle de Tienda Honda.