Rafael Diaz Casanova @rafael862 | Sin agua y sin luz

Screen Shot 2016-02-12 at 6.53.24 AMEn Derecho existen dos categorías perfectamente definidas. El llamado Derecho Público y el que recibe el nombre de Derecho Privado.

La diferencia fundamental y conceptual entre ambos consiste en que el Derecho Público establece lo que en dicho ámbito se puede y solo se puede hacer. En el Derecho Privado, se  prescribe lo que NO se puede hacer, por lo tanto, lo que no aparece como “prohibido” y no colide con otras leyes, se puede hacer.

En la rocambolesca Venezuela del siglo XXI, a través de una ensalada legal que conjuga los deseos del comunismo cubano con la prohibición establecida en el referendum conatitucional de 2007 y las viciadas y repetidas leyes habilitantes presidenciales, se han deformado esas prescripciones y hoy tenemos un esquema legal público que no solo le permite al Ejecutivo, hacer lo que quiera, sino que además, se dan el lujo de violar, descaradamente, las prescripciones que los mismos comunistas se han dado.

Toda esta perorata legal nos permite decir que hoy, las funciones del Estado están totalmente prostituidas. Especialmente, durante los diecisiete años más recientes, el régimen que nos destruye, se ha esmerado en interferir TODAS las actividades privadas y ha hecho caso omiso a sus obigaciones fundamentales.

Baste recordar lo que prescribe su artículo 3. “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cuplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución”.

La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

Huelgan comentarios a lo prescrito por la Constitución, ello nos permite destacar y vincular lo leído con la OBLIGACIÓN que tiene el Estado de garantizar a la población unsuministro adecuado de agua y de electricidad a TODOS los ciudadanos.

No estamos escribiendo nada que sea nuevo.

La tragedia eléctrica de Venezuela tiene ya, cerca de diez años. En la primera década del siglo XXI comenzaron a aparecer los primeros vicios. El descuido, léase, la falta de mantenimiento, de las instalaciones generadoras de electricidad provocaron que la relación entre las capacidades instaladas y el rendimiento efectivo de las plantas generadoras, fuera un disparate.

Si nos referimos a las instalaciones hidroeléctricas, que son muy importantes, le Estado ha pecado al descuidar las condiciones de la hoyas hídricas que alimentan a las instalaciones generadoras. No nos refiramos a las pobres condiciones que presental las redes de transmisión nacional y las de distribución de la electricidad en los centros de consumo.

Pero, todo ello está vinculado con la situación de la red de suministro del agua potable a la población nacional.

Venezuela gozó de una red de captación y distribución del agua potable en gran parte de las poblaciones del país. El INOS, aquel eficiente instituto, adecuadamente sectorizado en toda la nación y con importantes profesionales que planificaron, proyectaron y (mediante importantes licitaciones) contruyeron diques y tuberías de transporte y distribución del preciado líquido.

Mientras redactamos estos pensamientos, escuchamos a César Miguel Rondón: “El nivel del Guri está ocho metros por debajo de su cota óptima”.

Venezuela está en terapia intensiva. En todas sus capacidades.