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Rafael Grooscors CONTRASTES

De: Rafael Grooscors grooscors81@gmail.com
Enviado el: domingo, 1 de diciembre de 2013
Para: Roberto Martin
Asunto: Re: CONTRASTES

El resentimiento, en mi caso, no es por que haya sufrido los efectos de la persecución política y haya celebrado mis 20 años, sin torta, sin velas,  sin música, sin novia, sin amigos, sin padres, sin hermanos, en un perverso calabozo en el pabellón Jota de la Cárcel Modelo de Propatria. MPJ probablemente gobernó mejor que todos los militares que se alzaron con el Poder desde la Independencia, por cuanto tuvo una relación aleccionadora con los primeros adecos durante el trienio de la Revolución de Octubre. Todas las grandes obras de infraestructura que realizó, estuvieron planificadas desde antes del 48. Pero eso no lo hizo “el mejor” como tu afirmas.

Ratificó las concesiones petroleras y, como Chávez, tuvo dinero hasta para reventar. Pero Venezuela no dio ni un solo paso adelante. Todo lo contrario, incrementó su dependencia del monstruo petrolero y expandió la diferencia entre Caracas –la joya de la corona– y el resto del país, “monte y culebra”. El índice de analfabetismo se estancó en un 60%. Las universidades apenas si alcanzaron, mientras estuvieron abiertas, a menos de 10.000 estudiantes. Ni un solo nuevo Liceo se inauguró en esa época. El Ministerio de Educación era el último en el Gabinete; hasta un General llegó a ocuparlo, por ausencia de brillantes docentes que se plegaran al régimen.

Para esa época la mayoría de los venezolanos no se “vendían”. La producción de leche no llegaba ni a 100.000 litros diarios. Más de Un Millón tenía que importarse. Igual los pollos y los huevos. Había carne, es verdad, pero la dieta del venezolano, por razones económico-sociales, era muy pobre en proteínas animales. La salud no era ni siquiera la que los cubanos nos dan ahora y no existía el Seguro Social, por lo menos para los “trabajadores” a quienes no se les permitía la libre sindicalización. Nunca lo movió un verdadero sentimiento nacionalista, sino su convicción de que los venezolanos tenían que ser “mandados”, a la fuerza, por poderosos militares.

La democracia era un estorbo y un “pajazo mental” de los comunistas disfrazados de adecos. Todas las demás instituciones que hoy consagran los principios de los “derechos humanos” permanecieron fieles bajo el control de gendarmes incultos, quienes las pisotearon a discreción. Fue otra etapa de tiempos perdidos que un hombre como tu, aun cuando le haya ido “bien” a tu familia, no debe “glorificar”. No es por lo que pudimos haber sufrido personalmente “los adecos”, sino por lo que significó de atraso para Venezuela, por lo que debemos rechazar cualquier reconocimiento al régimen dictatorial de Marcos Pérez Jiménez.

Abrazos,

Rafael Grooscors.