Rafael Poleo 26.1.16

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La entrevista fue cuadrada entre quienes pudieran ser los dos hombres más capaces del régimen. Comenzaron pagando el precio de reconocer su fracaso, con lo cual pasan esa página de señalar culpas, donde no pueden sino recibir palos, para entrar en las soluciones. No podían reconocer que el decreto rechazado fue una maniobra política, pero aceptan que la Asamblea haga recomendaciones, lo cual es una forma indirecta de aceptar y dialogar -por cierto, la Asamblea ya hizo recomendaciones al rechazar el decreto, incluida la de parar ya la regaladera. Y también admitieron que sus cuentas son impresentables.

Con evidente rapidez marchamos hacia la meta de impedir que un régimen de incapacidad reconocida termine de arruinarnos. Este Vicepresidente fue nombrado para que haga lo que el Presidente no puede hacer sin renunciar -sería lo ideal, pero también el camino más largo cuando la crisis impone prisa. Como vocero del Ejecutivo, el Vicepresidente reconoce, unas veces implícita y otras explícitamente, que ellos solos no pueden con la carga (sacos de cemento sobre sus espaldas la llama Istúriz), y pide ayuda. Responsablemente no podemos negarla si aceptan la apropiada. Ya dijimos que no aceptamos más de lo mismo, así que entremos rápido en las medidas prácticas, como parar la regaladera.

Esto no es debilidad. Al contrario, es la responsabilidad que debe mostrar el fuerte. Por otra parte, ya Ramos Allup dijo que no creemos sino en el cambio de gobierno. Que demuestren ellos que en eso la Oposición está equivocada y que el Gobierno entiende lo que dijo Borges: Si el Gobierno no cambia, hay que cambiar al Gobierno. Y eso es rápido, porque el hambre acosa.