RAMÓN HERNÁNDEZ @ramonhernandezg | Traidores y camaradas

 

 

El «investigador» del Sebin que fue a preguntarle a Nicmer Evans sobre el paradero de Germán Ferrer se declaró bolivariano y chavista. Oír la grabación, leer la nota que publicó este diario y constatar el silencio de los medios de información apegados a la censura y al beneplácito del régimen fue volver sobre historias repetidas, lecturas de libros que despertaron pocas simpatías entre pensadores, activistas y militantes políticos, sobre todo en las editoriales latinoamericanas siempre con un fuerte tufo de izquierda, con mucha influencia francesa y financiamientos pocos claros.

Screen Shot 2017-08-19 at 9.21.52 AMNo solo era difícil encontrar en las bien surtidas librerías caraqueñas un ejemplar de 1984, la antiutopía de George Orwell, sino también títulos de autores como Arthur Koestler, Andrés Gide o Vasili Grossman, mientras que Así se templó el acero de Nikolai Ostrovski y La madre de Máximo Gorki los ofrecían hasta gratis en los pasillos de la UCV. No es motivo de orgullo ni de vanagloria no haber leído un libro que todos comentan, Screen Shot 2017-08-19 at 9.27.49 AMalaban y llevan bajo el brazo, pero habrá que admitir que lo menos que sentía era repulsión, mientras que me parecía cómico que cierto poeta in pectore, que se quedó en el camino de la cerveza, la burocracia y el acto de fingir saber lo que no sabe, andaba con el librito rojo de Mao, un par de citas del Che Guevara y clamando su admiración por Jean Paul Sartre, que decía leer en francés, su lengua materna.

Screen Shot 2017-08-19 at 9.32.47 AMRubachof es el personaje central del libro El cero y el infinito al que, habiendo sido jefe guerrillero, comisario político y diputado de encendidos discursos, una noche lo fueron a buscar para llevárselo preso, entonces no lo llamaron camarada, que lo era, sino ciudadano Rubachof, Nicolás Salmanovitch. Ya sabía cuál sería el trato y su destino. Todavía hoy Ana Ajmatova y Osip Mandelstam son tan desconocidos como sus versos, y uno recuerda con qué desdén te miraban si te veían leyendo a Cabrera Infante o te ponías del lado de Vargas Llosa en su intercambio de trompadas ideológicas con García Márquez.Garcia-Marquez-e-Vargas-Llosa.-Cartum.-Soco1.-Dialogos-do-Sul.

El socialismo es una fe, una creencia, un dogma, una doctrina, nunca una ideología política. Se exagera cuando un muchacho que apenas ha hojeado alguna de las versiones del Manifiesto comunista –desechando los prólogos que Marx y Engels escribieron en cada oportunidad–, unas páginas al azar de Norberto Bobbio y alguna guía para el examen sobre El capital se presenta como politólogo a un esbirro. Tanto como decirse periodista literario por haber leído un par de páginas de La canción del verdugo de Norman Mailer o algún reportaje mal traducido de Tom downloadWolfe. Rubachof había soñado que esa noche los camaradas de la KGB tocarían a su puerta y si no la abría con prontitud se la tumbaban. Marx y sus pretendidos seguidores no entienden el alma humana ni la maldad implícita en sus ideas. Vendo timbre tipo Avon llama.