RAMÓN PEÑA @ramonadrian42 | CAP

22 Abril 2018Screen Shot 2018-04-22 at 10.39.19 AM

CjRRoi2W0AAHSkDSe cumplen 25 años de la defenestración del Presidente Carlos Andrés Pérez (CAP), enjuiciado por haber dispuesto –indebidamente- de la partida secreta del Estado para colaborar con la consolidación de la democracia en Nicaragua.  Hoy, un antejuicio de mérito es aprobado contra otro mandatario, el actual, indiciado de recibir de la empresa Odebrecht 35 millones de dólares a cambio de privilegiar la concesión de obras públicas. *

No son comparables los hechos imputados. El primero quedó calificado como malversación genérica** por utilizar la partida secreta fuera de las fronteras del país, el de ahora, un delito de cohecho en detrimento del patrimonio nacional. Tampoco hay semejanza en la calidad política y humana de ambos enjuiciados. Uno, un hombre de Estado, demócrata convincente y respetuoso de la institucionalidad, el otro, un advenedizo caracterizado por su apego a la arbitrariedad y la infinitud de su ignorancia.

CAP ambicionaba el rol histórico de modernizador de la socialdemocracia venezolana. Su acusación y condena fue un linchamiento político, una cayapa que congregó resentimientos personales, facturas de su propio partido por haberle suprimido inmerecidos privilegios, dueños de medios y empresas que pretendían la continuidad del proteccionismo estatal y rezagos de la subversión castrista de los años sesenta. Una lapidación que complacía a los corifeos de la anti política, soterrados conspiradores civiles cómplices de la felonía militar golpista. Un ataque que, como ocurre con las radioterapias mal aplicadas, no solo acabó con CAP, sino que  hirió de muerte al sistema de partidos y a la propia democracia.

La presidente Violeta Chamorro en un acto público en Cartagena, declaró: Gracias a Carlos Andrés Pérez por haber establecido la democracia en mi país. Un cuarto de siglo después, CAP es digno de una reivindicación histórica por su inmerecida muerte política.

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Suerte de definición contradictoria e incestuosa. Malversación es el acto de usar una partida presupuestaria para un destino diferente al previsto -en esencia es específica y no supone peculado, no puede ser genérica. El uso de la partida secreta es indefinido y genérico. Por lo demás, era del ámbito de competencia del ministro de relaciones interiores pues el presidente de la república ni disponía de presupuesto ni estaba habilitado jurídicamente para disponer de ella. La competencia de la política exterior era, además, exclusiva del presidente de la república. PM

 

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