REFERÉNDUM INDEPENDENTISTA EN ESCOCIA » Gran afluencia de votantes en Escocia; Europa atenta al desenlace

Votantes en un colegio electoral en Pitlochry. / R. C. (REUTERS) / REUTERS-LIVE

El referéndum decide sobre el futuro de Reino Unido y marca el paso para otros soberanismos

Escocia ya vota. Desde las siete de la mañana (las ocho en la España peninsular), los escoceses y demás residentes en Escocia mayores de 16 años han empezado a depositar en las urnas las papeletas que van a decidir si se independiza o sigue formando parte de Reino Unido. Lo que parece una decisión aparentemente sencilla ha acabado acaparando la atención no solo de los británicos sino de Europa entera y Estados Unidos por las consecuencias geoestratégicas que desataría la escisión.

Los resultados no se conocerán hasta el viernes, en torno a las seis o siete de la mañana (hora peninsular española). Se espera una gran afluencia de votantes y los datos del voto por correo respaldan esa impresión: un 80% de los 790.000 ciudadanos que pidieron votar a distancia ya han ejercido su derecho.

Son apenas el 10% de la población, aunque ocupan un tercio del territorio de Gran Bretaña, pero el referéndum de independencia de Escocia está destinado a transformar el país entero, de una forma u otra.

El tramo final de la campaña ha desatado pasiones, acusaciones de juego sucio por ambas partes y la movilización del establishment de Londres para evitar que los escoceses se vayan. Las encuestas apuntan a que se acabarán quedando, pero los estrechos márgenes de casi todas ellas y el ascenso del sí en las últimas semanas de campaña hacen que el resultado sea impredecible. El último sondeo, publicado la noche del miércoles por YouGov, da al no una ventaja de cuatro puntos sobre el sí.

Los escoceses se lo han tomado muy en serio. 4.285.323 personas se han apuntado en el registro electoral, el 97% de los que tenían derecho a registrarse. La participación se espera que sea altísima, probablemente por encima del 90%, lo que dará mayor legitimidad a una decisión que, si se acaba tomando por un margen muy estrecho, provocará polémica dentro y fuera de Reino Unido.

El ex primer ministro británico Gordon Brown acude a votar este jueves. / JEFF J MITCHELL (GETTY IMAGES)

El resultado, sin embargo, se hará esperar. El peculiar sistema de recuento que aplican los británicos en sus comicios hace que los últimos y quizás decisivos votos no se conozcan hasta las seis o las siete de la mañana del viernes, ocho o nueve horas después de que cierren los colegios electorales a las diez de la noche, las once en España.

El país está dividido en 32 consejos municipales y en cada uno de ellos se centraliza el recuento. Lo primero que se hace es contar el número de papeletas recibidas para asegurase de que la cifra cuadra con el número de personas que han ejercido su derecho al voto. Luego empieza el recuento propiamente dicho.

Se espera que a las dos de la mañana se conozcan los resultados de los primeros siete consejos municipales, pero ese resultado puede ser engañoso porque se trata de zonas rurales poco pobladas que suman poco más del 15% del total de votantes registrados. Los resultados en Edimburgo y Glasgow, que suman ellas solas el 20% del electorado, no llegarán hasta las seis de la mañana. Y para entonces aún faltará Aberdeen, la capital petrolera, que pesa un 4,1% en el conjunto del censo.

El profesor Michael Keating, director del Centro Escocés sobre el Cambio Constitucional, cree que el auge del sí en el tramo final antes del referéndum se debe “a la desastrosa campaña del no y a que el sí está sobre el terreno”. Los independentistas han estado en los miles de debates vecinales celebrados en Escocia sobre la independencia. “En muchos de esos debates, los del no ni siquiera estaban. Han hecho la guerra aérea: bombardear. Y la historia reciente de los conflictos militares nos ha enseñado que no se puede ganar una guerra desde el aire, tienes que estar sobre el terreno”.

“La campaña del no ha sido increíblemente incompetente, demasiado negativa. Una amenaza es efectiva, dos ya no tanto y tres amenazas eliminan a las dos primeras porque la gente ya no te cree. Vas a perder la libra, te van a echar de la UE, tu economía y los bancos se van a desplomar, te vas a quedar sin defensa, los terroristas van a venir aquí… Todo eso no tiene ninguna credibilidad”, continúa el profesor.

“La campaña del sí ha sido extremadamente positiva: Escocia sería económicamente más próspera, socialmente más justa, un país que trabajará con sus amigos a través de la UE. Soy optimista”, sintetiza Angus Robertson, jefe del grupo parlamentario del SNP en los Comunes.