RODOLFO IZAGUIRRE | El laberinto

El laberinto es un lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas para confundir a quien se adentra en él, de modo que no pueda acertar con la salida.

¿Nos contentaremos con esta escueta definición sabiendo que un laberinto es a veces una manera de entrar en los territorios de la muerte?Screen Shot 2016-09-04 at 11.05.54

Para los simbolistas, el laberinto es también una construcción arquitectónica, sin aparente finalidad pero de complicada estructura y de la cual, una vez en su interior, es imposible o muy difícil encontrar la salida, pero su significado tiene una extensión mucho más misteriosa e interesante. En cualquier caso, el laberinto es tan antiguo como la propia antigüedad; es decir, cuando las épocas lejanas comenzaron a llamarse antigüedad.

Screen Shot 2016-09-04 at 10.34.01Borges habla de un laberinto de tiempo en El jardín de senderos que se bifurcan y en otros textos suyos, de laberintos circulares. Pero el laberinto más famoso lo construyó Dédalo, un arquitecto ateniense conocido en su tiempo como el papá de Ícaro, y se dice que el primer laberinto se diseñó para engañar a los demonios, hacer que entraran en él y quedaran prisioneros en su interior, despedazándose. El sistema penitenciario venezolano, en este sentido, no se diferencia de aquel primer laberinto que debió ser algo singularmente estremecedor.

Screen Shot 2016-09-04 at 10.45.25Una novela lineal como Cien años de soledad se convierte en un inesperado laberinto literario solo por el artificio de repetir Gabriel García Márquez los nombres de sus numerosos personajes, que hacen de Macondo el único lugar en este mundo donde suceden fascinaciones y acontecimientos inverosímiles. Sin embargo, García Márquez no logró sacar a Simón Bolívar del laberinto en el que lo encerró.

Screen Shot 2016-09-04 at 10.49.13En El resplandor de Stanley Kubrick, Jack Torrense, maestro de escuela y aspirante a escritor, acepta un trabajo de mantenimiento invernal en el hotel Overlook de Colorado, y muere, loco, congelado en un angustioso laberinto vegetal.

Se dice que el cerebro de nuestros actuales mandatarios es un oscuro laberinto sin entrada ni salida. Sea como fuere, hay exceso de laberintos. Lo que es seguro es que en ellos son muchos los que pierden el mundo, es decir, entran sin poder salir luego del caos, y esta acepción vendría a ser la que más se asemeja al laberinto en el que el chavismo permanece extraviado desde el momento en que se aposentó en el país venezolano la indignidad bolivariana.

¡Un laberinto de asperezas y perversidades, de ausencia de toda clase de alegrías! Al parecer, no es fácil para quienes detentan el poder salir de él, pero existe, sin embargo, una circunstancia importante: la gran mayoría de nosotros sabe que puede encontrar la salida no violenta o, mejor, a través de un revocatorio, pero la mentalidad del régimen, como un nuevo minotauro encerrado en sus propias ineptitudes autocráticas la impide, haciendo trampas y exigiendo nuevas víctimas. Lo asombroso del asunto es que el propio régimen, convertido en minotauro, no es capaz o no hace ningún esfuerzo por descubrir la salida ni encontrar el centro de los enigmas. El tiempo se le va en insultar y en perderlo en monsergas televisivas.

Pero tenemos a Adriana en mujeres de temple como María Corina Machado, Lilian Tintori y Mitzi Capriles de Ledezma, thpara mencionar solo a tres de ellas, dispuestas a ofrecer el famoso hilo conductor a un Teseo capaz de acabar no solo con el monstruo sino que nos permita salir victoriosos del laberinto en el que nos encontramos. ¡Pero Teseo tarda en aparecer aunque haya anunciado varias veces su presencia en las mesas electorales! La verdad es que no aparece porque, víctima de un gigantesco fraude judicial, sigue preso en alguna cárcel militar, es decir, en un ominoso y moderno laberinto.