Trump suma Venezuela y Corea del Norte al nuevo veto migratorio

La orden afecta a ocho países, pero los trata de forma diferenciada

En el caso de Venezuela, la prohibición se aplica a funcionarios gubernamentalesScreen Shot 2017-09-24 at 10.13.38 PM

El veto migratorio se amplía. Expirada la vigencia de la primera y polémica orden, el presidente Donald Trump la reemplazó anoche con un texto de carácter indefinido, que suma nuevos países y ofrece una escala más compleja de restricciones. El mayor impacto lo sufrirán Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad y Corea del Norte, mientras que en el caso de Venezuela el veto recaerá en funcionarios gubernamentales y sus familias, aunque el resto de sus ciudadanos se verá sometido a mayor escrutinio. Hacer América más segura es mi prioridad número uno. No admitiremos la entrada de aquellos que no podamos escrutar con certidumbre, proclamó Trump.

Screen Shot 2017-09-24 at 10.44.03 PMLa nueva orden entrará en vigor el próximo 18 de octubre. A diferencia de la anterior, deja fuera a Sudán e incorpora a Chad, Corea del Norte y Venezuela. Salir de la lista dependerá, según la Administración Trump, de la mejora de los problemas detectados. La revisiones se harán cada 100 días.

En la selección de los ocho países, la Casa Blanca asegura que ha empleado un triple criterio: el riesgo para la seguridad nacional estadounidense, la fiabilidad de los pasaportes y documentos de identidad, y el intercambio de información sobre sospechas terroristas y antecedentes criminales.

Un cambio clave respecto a la primera orden radica en que cada nación es tratada de forma diferenciada. El caso de Venezuela lo ilustra. La prohibición de entrada se basa en la falta de cooperación de Caracas en la identificación de riesgos para la seguridad nacional estadounidense. Esto no impide, sin embargo, que se pueda verificar por fuentes alternativas la ciudadanía e identidad de los venezolanos. Por tanto, las restricciones impuestas en esta proclamación se centran en los funcionarios del Gobierno de Venezuela responsables de los fallos detectados, indica la orden, que advierte, con todo, que los poseedores de visados serán sometidos a medidas adicionales.

Distinto y más radical es el trato a Corea del Norte. Washington considera que no cumple ninguno de los criterios y, por tanto, prohíbe la entrada de sus ciudadanos, ya sean inmigrantes o no. Irán también sufre un veto casi absoluto, aunque se permite que prosigan los programas de intercambio de estudios. Y en el caso de los somalíes se les impide emigrar, pero se les autoriza la visita bajo fuerte controles.

El alcance completo de las restricciones se irá conociendo conforme pasen los días. El primer veto, emitido el pasado 27 de enero, cuando aún se sentía el ardor de la campaña, desató una gigantesca ola de protestas. La amplitud de las restricciones, su sesgo islamófobo y el propio vitriolo de Trump mostraron al mundo el rosto más feroz y xenófobo de la nueva Administración. El rechazo fue recogido por los jueces de primera instancia y dio pie a una casi inmediata paralización del veto.

La Casa Blanca presentó una versión más moderada. Pero nuevamente fue frenada en apelación. Solo la entrada en juego del Tribunal Supremo, después de la designación del conservador Neil Gorsuch, desbloqueó la orden.

La corte, aunque impuso limitaciones para evitar los casos más sangrantes, admitió el argumento jurídico de la amenaza para la seguridad y concedió que el interés nacional debía prevalecer sobre el posible daño que pudiese causar el veto a viajeros y refugiados. No fue una decisión final, sino preliminar a la vista que se debe celebrar en las próximas semanas, pero permitió a finales de junio que aquella segundo orden entrase en vigor. Su vigencia era de 90 días.

Ahora, la Casa Blanca ha presentado el recambio. El nuevo texto ha pasado más filtros internos y su lectura revela una mayor elaboración. Aunque sigue siendo implacable con los emigrantes de los países vetados, se advierte un lenguaje más funcionarial y, sobre todo, el intento de superar algunos escollos judiciales. Los propios funcionarios que han participado en su desarrollo consideran, por ejemplo, que con la entrada de Venezuela y Corea del Norte pierde fuerza la acusación de islamofobia.