TULIO ÁLVAREZ @tulioalvarez | La última frontera
Screen Shot 2015-08-22 at 2.57.57 PMMEMORIA CORTAViernes 21 de Agosto de 2015

La degradación grotesca del dinero se puede graficar afirmando que el billete más alto vale menos que un yuan

 |TULIO ÁLVAREZTalCual

Screen Shot 2015-08-22 at 2.34.25 PMEn estos tiempos en que los políticos son constitucionalistas, los economistas actúan como políticos y la mayoría de los juristas de verdad no saben explicar el por qué siguen enseñando teorías y conceptos que muchos proyectan como ciencia-ficción, al mejor estilo de la “Guerra de las Galaxias”, me provoca liberarme, invadir nuevos mundos, hasta ahora inexplorados por mí, para “llegar donde ningún hombre ha llegado jamás”. La economía, la última frontera. Este será un viaje corto, como aquellos que emprendió la nave estelar Enterprise, buscando nuevos mundos, nuevas civilizaciones.

¿Por dónde comenzar nuestra aventura? ¡Ah, ya sé! Algo tan insólito que ningún economista se ha atrevido a descifrar.

Se trata de una teoría que prediga y explique la posibilidad de un país, al borde de la hiperinflación, en el que hay escasez de papel moneda.

No se trata simplemente de la posibilidad, absolutamente teórica, de que falten productos de la dieta diaria o para satisfacer necesidades básicas.

No señores, esas son ecuaciones agotadas por la experiencia de los países comunistas. Es algo mucho más complejo.

Un fenómeno económico único en la historia de la humanidad. Hasta ahora, la hiperinflación se define como una inflación fuera de control, lo que implica que los precios de productos y servicios se elevan en perfecta armonía con la perdida del valor real de la moneda. El efecto es inmediato, a la par de la emisión de dinero inorgánico, lo que hace que prolifere el papel moneda, el pueblo llano, usted, yo, nosotros, somos pobres cada minuto que pasa. Es decir, si usted guarda en el banco un millón de bolívares, al día siguiente es más pobre. En términos técnico-carupaneros, es un “descojonamientoendógeno-familiar” singular con rasgos de corpomielitis esquizoide de la sociedad.

Un famoso economista, Philip Cagan (suplico que no suprimanScreen Shot 2015-08-22 at 3.16.48 PM el apellido porque así se llama), casualmente define el proceso hiperinflacionario como una cagada mayúscula de unos irresponsables que se dicen gobernantes que permiten una tasa de inflación que puede variar según otros teóricos de 100% en un periodo de tres años hasta una inflación mayor de 50% al mes. De manera que el cuento se nos hace conocido por estos lares. Lo curioso es que aquí ahora falta el dinero y que la emisión del mismo costará más que el valor nominal de cada billete. Todo esto confirma la necesidad de operaciones basadas en el trueque porque tampoco tomaron la previsión de estudiar sistemas de pago alternativos como funcionan en otros lugares del mundo con una moneda virtual.

Si usted va a un cajero automático hoy, le dan menos dinero que lo que sacó ayer; pero, ¡oh locura!, con menos dinero que tiene menor valor necesita comprar más productos y pagar servicios más caros.

Y mientras esto pasa, la realidad virtual de los que tienen que dirigir este país está centrada en unas elecciones que cada vez se alejan más del mes de diciembre porque el destino nos va a alcanzar antes. Y ese destino será la última frontera, un colapso económico épico, único, próximo a una crisis humanitaria. Todo derivado de una caterva de depredadores conocidos como boliburgueses y bolichicos, aliados con unos comunistas trasnochados que descubren a destiempo los beneficios de ser capitalistas salvajes.

Entonces hemos entrado a un ciclo infernal que difícilmente se va a equilibrar sin que sean sustituidos en forma inmediata los causantes del mismo. La degradación grotesca del dinero que manejamos se puede graficar afirmando que el billete más alto de nuestra moneda vale muchísimo menos que un yuan que ahora está de moda, un euro, un dólar y qué no decir de la libra esterlina.

Ahora vendrá un efecto que no fue previsto por Olivera-Tanzi, el déficit del Estado venezolano no deriva de problemas con la recaudación tributaria, es producto de la profundización de una economía monoproductora combinada con la destrucción de la industria petrolera.

La realidad es que muchos tenían patria, se fueron y la perdieron. Lo más doloroso es que los que nos quedamos aquí también teníamos patria y falta poco para que la perdamos. Salvo que entendamos que el destino, la última frontera, se nos atravesará antes de diciembre y hay que estar preparados.