Share this:

" />
Un museo de la corrupción PEDRO LLORENS -EL NACIONAL – DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Screen Shot 2013-09-01 at 8.26.36 AMEl hijo de Alí Babá, a quien insistían en llamar Babá Junior, contra su voluntad porque sentía que se lesionaba su condición de macho criollo (prefería que lo llamaran Babita, Babieca o Baboso), tan pronto como terminaron los funerales de su padre se dirigió a la colina paterna para gritar a todo pulmón la consigna que le reveló antes de morir: ¡Ábrete Sésamo!… no sin antes desgañitarse gritando: ¡Ábrete Ajonjolí!, por negarse a usar el nombre exótico que le dan en Europa a la semilla con que aquí preparan el menjurje que suelen ligar con la criollísima chicha (ni tan criollísima pues era licor precaribe y prearawaco procedente de Panamá). 

Hasta que la combatiente compañera le advirtió que de acuerdo con lingüistas invitados a un coloquio que le tocó presidir aquí, no hay nada autóctono, todo es “navegao”, incluyendo la yuca y el maíz que alimentaban a nuestras tribus cuando no practicaban el canibalismo ritual con los enemigos, aún presente en la asamblea nacional del hombre de los ojitos, un Rambo caribe, variedad taparita (metro y medio de altura), capaz de cualquier maluqueza. 

Con las palabras mágicas se abrió la gruta y ante los ojos atónitos del heredero aparecieron unas inmensas tinajas que, en su momento, fueron llenadas con dineros embolsillados por militares del Plan Bolívar 2000; odres gigantes para los créditos adiciones aprobados para planes eléctricos, de salud y vialidad y luego desviados por orden superior; muestras de los contenedores de Pudreval y otras podredumbres que todavía llegan al país con mercancía vencida; facsímiles de los millarditos sonsacados al BCV, Pdvsa y empresas de Guayana (entre otras); expedientes no procesados de los escándalos de Cadivi, Bandes y Fondo Chino; las confesiones de Makled y Aponte, las cagadas de Mario Silva y Nolia, la maleta de Antonini… y una galería de retratos de militares y civiles involucrados, cuarenta en total, para no salirnos del cuento de Las Mil y Una 
Noches, que en su versión local ha debido llamarse Ali Babá y los mil y un ladrones. 

Una muestra del titipuchal de divisas, valores, activos, cepillados por patriotas de rodilla en tierra, profesionales de la adulancia, autorizados y estimulados por un jeque esquizofrénico ávido de aplausos, halagos, elogios, dedicado a cambiar corrupción por lisonjas… y a permitir cualquier desafuero (tráfico de drogas denunciado internacionalmente), a cambio de apoyo a sus fantasías y a su incompetencia El junior Babá ordenó: ¡Ciérrate Sésamo!, y luego suspiró ¡Tenemos Patria!