Pedro Castro Guillén | Venezuela ¿ajuste macro económico o reinstitucionalización?
2/10/2014  www.iberoamericanos.com.es Screen Shot 2014-10-02 at 9.19.23 AM

Los países entran en procesos de profunda y generalizada crisis cuando pierden todo sentido institucional

Venezuela no necesita una modificación o cambio de variables económicas cambiarias o monetarias o de cualquier otra índole, lo que necesita es reinstitucionalización: vigencia del estado social de derecho

El ajuste macroeconómico o la reinstitucionalización es hoy el gran dilema de la sociedad venezolana, sin embargo, no parece entenderse de esta manera. Los economistas oficialistas están dispuestos a discutir y al parecer implementar al menos algunas medidas económicas, no sabemos cuántas o con que profundidad porque no se ha dado a conocer a la opinión pública un verdadero programa en donde se recoja los aspectos fundamentales de un ajuste en variables macroeconómicas claves ¿pero existe tal documento? Simplemente el gobierno ha planteado la necesidad de realizar algún cambio en materia cambiaria más la profundización del “legado del magnífico” con lo cual realmente quedamos en una profunda incertidumbre sobre las verdaderas intenciones del régimen.

Los economistas no oficialistas piensan en la necesidad de un profundo programa de ajuste macroeconómico, que pueda enderezar los inmensos y graves desequilibrios de la economía, vale decir, los desequilibrios monetarios y cambiarios que se producen por el crecimiento vertiginoso de la liquidez monetaria sin respaldo alguno y por los abismos que se observan entre los valores de los distintos tipo de cambio oficial y el cambio paralelo, por el virtual agotamiento de las reservas internacionales. El desequilibrio productivo que implica necesidades de importación insostenible frente a un aparato productivo virtualmente destruido. Una deuda externa e interna gigantesca de la cual sólo tenemos cifras aproximadas frente a la carencia de información oficial. Altos niveles de desempleo. Agotamiento de la infraestructura física. Desequilibrios sociales insostenibles. Todo un cuadro de gravísimas consecuencias para el futuro inmediato del país.

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Aun estando de acuerdo con los colegas economistas que no comparten la versión oficial del ajuste como un mero cambio en variables económicas, sin que exista una verdadera programación de la economía. Difiero de ambos grupos en las necesidades y las prioridades y urgencias actuales de la sociedad venezolana. No necesitamos una modificación o cambio de variables económicas cambiarias o monetarias o de cualquier otra índole, que es .lo que plantea el régimen, ni un cambio de modelo económico que es lo que plantean los colegas de la comunidad de economistas.

Lo que se necesita es una reinstitucionalización del país: vigencia del estado social de derecho y de justicia que aparece plasmado en la Constitución Nacional, lo que supone reconstruir el sistema de instituciones respetando los poderes en su verdadera naturaleza y equilibrio. Necesitamos con urgencia el fortalecimiento de un sistema garantista que permita el funcionamiento de los derechos básicos de los venezolanos: de propiedad, sociales, que facilite la igualdad de oportunidades, el derecho a la justicia transparente y sin la intervención política y partidista de ninguna naturaleza. La libertad de trabajo igual para todos.

Los países entran en procesos de profunda y generalizada crisis cuando pierden todo sentido institucional, como se observa en Venezuela durante estos largos tres luñl.lstros de régimen chavista. La crisis no es resultado de desequilibrios económicos sino de profundos y prolongados procesos de desinstitucionalización. Con lo cual resultaría muy poco eficaz emprender un proceso de reforma en variables económicas sin ninguna modificación del régimen como pretende el oficialismo. Es la muy vieja estrategia de cambiar para que no cambie nada. Igual de ineficiente sería emprender un cambio de modelo económico conservando el actual “régimen institucional”.

De los libros

“¿Una economía más dinámica o una economía más justa? ¿Es posible arbitrar entre dos concepciones que podríamos calificar como la estadounidense o la europea? La buena economía, responde Edmund Phelps, es la que satisface la aspiración de una buena vida. Y ¿qué es una buena vida? La expectativa, dice Phelps, no es diferente de uno a otro lado del Atlántico. Uno espera alcanzar la propia realización (self-realization), escribe el filósofo Jhon Rawls. Tanto la teoría como la experiencia, agrega, muestran que esta realización personal es más accesible en una economía que genera cambios. Resulta que lo que llamamos capitalismo produce más innovaciones que cualquier otro sistema. Está igualmente demostrado que los empresarios y los financistas producen las innovaciones desde el momento mismo en que comienzan a competir entre sí. (…) El capitalismo lejos de perjudicar a los débiles, los incluye y en un capitalismo sin dinamismo son justamente los más débiles quienes más sufren. Por lo tanto, no hay contradicción entre inclusión social y dinamismo económico, sino todo lo contrario.”

Guy Sorman (2008): La economía no miente. Editorial Sudamericana. Buenos Aires