VICTOR AMAYA @victoramaya | El legado envenenado de Hugo Chávez

Screen Shot 2015-10-25 at 6.54.26 AMViernes 23 de Octubre de 2015

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Si bien la gestión económica de Maduro ha sido lamentable y entrampada en dogmatismos ideológicos, la herencia de su padre trajo cuentas en rojo, deudas impagables y problemas acumulados de producción

El comandante supremo aprovechó el boom petrolero para garantizarse base política, empujando el populismo, internacionalizándolo a través de Petrocaribe, y en el camino dilapidó cuentas que hacen falta para afrontar las vacas flacas

Si Nicolás Maduro encabeza el gobierno con el récord económico más demacrado de la historia venezolana contemporánea, no es solamente por su mala gestión. Heredó una bomba de tiempo. El legado de Hugo Chávez no se cuenta en votos sino en problemas. La estructura de poder y económica que armó el “comandante supremo” para mantener su modelo de gobierno sentó las bases que ahora sirven de cama a la acelerada inflación, la destrucción del sistema de precios, la escasez de productos y la casi nula productividad nacional.

“La gente suele considerar a Chávez como un político impresionante.

Pero fue simplemente el resultado de una etapa con un súper ciclo de precios en los commodities”, dice José Toro Hardy.

El economista y experto petrolero es fulminante: “Chávez es un fenómeno petrolero”. Explica que en 1997 ocurrió una crisis en Tailandia que tumbó los precios del crudo en el mercado internacional, y llegó la cesta venezolana a los famosos 7 dólares.

Pero hubo rebote.

“En los años siguientes se produce una alta demanda de petróleo y de commodities en general, comienza ese súper ciclo en la demanda eso llevó los precios hasta los 116 dólares máximo. Chávez llega porque caen los precios, y luego surfea una ola de aumento de precios sin precedentes. La gente piensa que era un político genial, pero simplemente disponía de recursos nunca antes imaginados y que pensó lo podía hacer todo. Así definió las bases de la crisis”.

Su colega Luis Oliveros califica al fallecido expresidente como “el padre de la crisis” porque fue quien “destruyó la institucionalidad de Venezuela -aunque no era demasiado fuerte- e hizo con el dinero público lo que le dio la gana”. Cree que la profundización del modelo se dio a partir del paro petrolero de 2003.

A partir de allí se comenzó a mezclar el coctel: control de cambio y control de precios, hasta llegar a la puerta oficial del quiebre económico, un evento ocurrido hace más 10 años: el “millardito”.

En su último programa Aló Presidente del año 2003, Hugo Chávez pidió, entre súplicas y amenazas, al Banco Central de Venezuela “un millardito” de las reservas internacionales para financiar lo que él denominaba “la punta de lanza de la revolución agrícola”: el plan Zamora.

Lo que exigía no era compatible con la ley que regía al BCV, porque el instituto no podía financiar el déficit fiscal ni el Gobierno era dueño de las reservas. Se pedía buscar un subterfugio legal y, de hecho, el banco canalizó los fondos por otras vías.

Se trampeó la ley, según recuerda Toro Hardy.

En 2005 se modificó la Ley del BCV, se establecieron topes “óptimos” a las reservas internacionales y se permitió al Ejecutivo disponer de los ingresos excedentarios a través del recién creado Fonden. “Hemos ganado una nueva batalla. Yo comencé pidiendo un millardito. Ahora son seis millarditos”, dijo Chávez sobre el primer aporte al Fondo que sumaría al final de ese año 9 mil millones de dólares al sumarle el dinero del Fondespa creado en 2004 por Pdvsa para financiar misiones. “Es el punto de inflexión”, apunta Oliveros. En 2010, la cuenta ya iba por 38 millarditos y en septiembre 2014 la cuenta alcanzó los 62.250 millones de dólares.

Pero ese Fondo no tenía fondo. Luis Oliveros recuerda que del Fonden se “perdieron” 130 millardos de dólares que nunca han sido investigados. Y apunta que el endeudamiento público creció en forma acelerada desde 2005, a pesar del alza sostenida del precio del petróleo desde 2003.

En el caso de las leyes de endeudamiento del gobierno central, que es una parte de la masiva acumulación de deuda pública, del saldo de la deuda interna y externa en dólares, estimada en unos US$ 150.000 millones a finales de 2014, sólo un 25% se destinó a proyectos de inversión; el resto fue usada en restructuración financiera, servicio de deuda y gestión fiscal.

Al intentar consolidar las obligaciones financieras en títulos, convenios con China y deuda por nacionalizaciones, del sector público restringido en divisas, estas se estiman en 147 millardos de dólares. El financiamiento monetario del BCV a Pdvsa y otros entes públicos llegó en diciembre 2014 a unos $ 107.290 millones.

Esas cifras no incluyen la deuda comercial, en divisas y bolívares, del Gobierno y Pdvsa con contratistas y proveedores, ni las obligaciones de suministro de divisas oficiales con el sector privado.

Según un informe elaborado por Marea Socialista, a partir de ese 2003 la fuga de capitales subió de 13.387 millones de dólares a 22.500 millones en 2004, para nunca bajar de 20 mil en una década; y llegando a sus picos más altos en 2008 (53.327 millones) y 2011 (48.548 millones), siempre con Hugo Chávez en la Presidencia.

LA ERA DE LOS CONTROLES Hugo Chávez instauró en Venezuela el control de cambio. “Fue en mayo de 2010 cuando junto a Jorge Giordani destruyó el mercado de capitales: hasta ese día había permuta y sistema dual. Había cierta libertad cambiaria. Pdvsa vendía dólares a ese mercado a más precio y no tenía que pedir dinero prestado al BCV que entonces no tenía necesidad de imprimir más plata”, cuenta Oliveros quien afirma que se le dio un gran incentivo a las importaciones.

“Doy dólares baratos para traer productos y condiciono la producción nacional con las leyes laborales y fijación de precios, y luego cuando la inflación aumenta persigo a los empresarios y los acuso de culpables”.

La alcabala cambiaria generó un entramado de corrupción en Cadivi -luego admitido por el propio Gobierno- pero nunca investigado ni sancionado.

Para Toro Hardy, el control de cambio le dio mayor capacidad de decisión al Estado, asfixiando a los privados.

Además, llegó el control de precios, que “buscaba controlar la economía para mantener la popularidad. Pero eso lo que trae siempre es la caída del aparato productivo”, dice el experto en petróleo.

Hoy en día, el Gobierno participa en la producción de casi todos los rubros básicos nacionales de alimentos y productos terminados, controla la distribución y acaba de anunciar que al control de precios le ampliará el rango de acción a toda la economía nacional.

Además, entre 2007 y 2010 se profundizó la ola de expropiaciones ordenadas por Chávez, golpeando a productores e industriales, estatizando empresas. Luego de su reelección anunció la senda al socialismo del siglo 21 y el Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista 2007-2013.

Así, el Estado se convirtió en empresario al tener el control de empresas básicas, eléctricas nacionales, transporte de combustible, alimentos, fábrica de pañales, productoras de bebidas y helados, bancos, fábricas de tractores, papeleras, productoras de envases, y un sinfín de sectores. Muchas de esas empresas terminaron con casos de corrupción, desinversión y problemas financieros, obligando a su rescate financiero.

De hecho, el presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, explicó en 2013 que “hay 18 instalaciones de producción de harina del sector público y 6 del sector privado”.

EL DESASTRE PETROLERO Hugo Chávez exprimió a la gallina de los huevos de oro: Pdvsa. Cuando despidió a más de 20 mil trabajadores, “con un promedio de 15 años de experiencia. Sacó al 75% de la nómina ejecutiva, los que sabían hacer las cosas y la industria cayó”, recuerda José Toro Hardy quien agrega a la fórmula la caída en inversiones y en el mantenimiento de las instalaciones.

Una combinación de factores que obligó la caída de la producción desde los 3,7 millones de barriles diarios de 1999 (cifra más nunca alcanzada) hasta entre 2,8 y 3,4 millones, según cifras oficiales y de la Opep. El promedio anual estimado de producción petrolera de 2014, 2.740.000 b/d, evidencia el fracaso del Plan Siembra Petrolera anunciado en 2006 que ponía como meta de producción hasta 5,8 millones de barriles para 2012.

Además, Pdvsa comenzó a hacer aguas por la sistemática extracción de sus propios recursos financieros, además de endeudamiento, para fines distintos a sus actividades. La convirtieron en caja chica y colapsó, porque actualmente 96% de los ingresos nacionales provienen del crudo a pesar de la gastada retórica de la diversificación económica, traicionada por el propio Hugo Chávez quien llegó al poder en 1998 cuando el petróleo representaba alrededor del 85% del ingreso nacional.
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