Willy Mckey —¿Es el “Alma Llanera” una canción de orgullo gay?

Vía M.Le Coq Screen Shot 2014-11-28 at 12.10.26 AM

Prodavinci

En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2012 hubo una importante representación de autores de la literatura que se escribe actualmente en Brasil. La generación creativa de Tatiana Salem Levy, João Paulo Cuenca y Rodrigo Lacerda, entre otros, formó parte importante de lo que la organización llamó Destinaçao Brasil.

Brasil es una frontera que los venezolanos nos hemos puesto lejos. Son muchos los contagios pero pocas las concreciones. La música termina siendo el lugar posible con los vecinos del sur: ellos son ricos en el asunto y nosotros somos grandes consumidores.

El viceversa inaudito sería ponernos a hablar de petróleo, pero no lo hicimos. Apareció antes la esperada Tonada de Luna Llena de Simón Díaz [la versión de Caetano Veloso soltada al mundo por Pedro Almodóvar es algo que uno espera recordar] junto a la inesperada  Alma Llanera, aquella letra del aragüeño Rafael Bolívar Coronado con música del guaireño Pedro Elías Gutiérrez, parte de una zarzuela de un acto que le valió al primero una beca de estudios en España por parte del general Juan Vicente Gómez.

El español de los autores brasileros es perfecto ante nuestro casi inexistente ejercicio cultural del portugués:

  • Siempre he querido preguntarle a algún venezolano en qué momento el “Alma Llanera” se empezó a entender como la canción de orgullo gay que hoy es…

No saber qué contestar siempre es una oportunidad de aprender. Quien trajo la pregunta tuvo que darme respuestas. Era urgente saber más. Al menos hasta que apareciera un nombre que reconociera. Él estaba sorprendido, pero no más que yo. Me afirmó que en Brasil el “Alma Llanera” se entiende como una canción insignia, una pieza de orgullo gay.

  • ¿Conoces a Ney Matogrosso?

Ney Matogrosso sí sé quién es. A mi juicio, Ney es un tipo con una voz que definiré como sorprendente para no arruinar la experiencia a los lectores que no lo conozcan. Su figura performática y controversial empezó con Secos & Molhados, una especie de KISS con aire carioca y tupí a la vez, maquillados y con las caderas de Ney meneándose de manera irreverente.

Gracias al análisis poético de un foráneo, sumo a mis referentes este nuevo adoquín:

  • Existe una versión del “Alma Llanera” cantada por Ney Matogrosso. Muy exitosa. Es claro que ser hermano de la espuma, de la garza y de la rosa es algo incompatible con el arquetipo del llanero recio venezolano. Coincide mejor con un nuevo lugar de enunciación que han encontrado algunos colectivos gays…

El análisis dio un nuevo sentido a la imagen poética del alma como alba primorosa de cristal. Y la idea posible de un sujeto lírico que canta, llora, ama y sueña con claveles de pasión. Y la no tan retórica figura de para ornar las crines del potro de mi amador.

La poesía tiene ese asunto que le endosan a Neruda: no es de quien la escribe sino de quien la necesita. Cada verso tiene múltiples lecturas que no tienen ninguna obligatoriedad con la motivación original del autor. Pasó con el I Will Survive de Gloria Gaynor, escrita por Freddie Perren, y con A quién le importa, de Alaska y Dinarama. Los himnos populares jamás son escritos por encargo: la masa los hace suyos por rapto, por plagio, por capricho y por necesidad. Y así como el joropo de una zarzuela puedo convertirse en “nuestro segundo himno nacional”, en otras latitudes (nada lejanas) la lectura puede ser completamente distinta pero no por eso menos legítima.